Chistes de Pepito y Jaimito

-En la clase de biología de Pepito y Jaimito estaban dando diferentes clases de animales.

-Profesor: Niños, hoy hablaremos de los invertebrados. Estos son aquellos animales que carecen de columna vertebral y de esqueleto interno articulado. El término es aplicable al 95% de todas las especies animales. A ver, Juanita. ¿Cuál es el invertebrado más diminuto que conoces?

-Juanita: Mmm… Pues, yo creo que la oruga, maestro.

-Profesor: Muy bien, Juanita. Excelente ejemplo.

-Y así continuó con los demás alumnos hasta que le toca el turno al sabelotodo del salón. El nombre del menor era Salomón y Jaimito estaba cansado de que contestara todo correctamente y de forma científica y siempre hacía quedar mal a todos los compañeros.

-Profesor: A ver, Salomón. Menciona un animal pequeñísimo que conozcas.

-Salomón: El animal más diminuto que conozco es la fafarafa, maestro.

-Profesor: ”¿La fafarafa? ¿De que demonios está hablando este niño?” A ver, Salomón. ¿Podrías explicarle a tus compañeros que es la fafarafa? Recuerda que ellos son un poco más lentos que tú y que yo.

 

-Salomón: Claro que sí, maestro. La fafarafa es un pequeño animal que habita en la cabeza sobre los huesos occipitales y se alimenta de células muertas que caen sobre la cabeza, lo que comúnmente confundimos con polvo o tierra.

-Jaimito: ”¡Maldito niño sabelotodo! ¡Siempre nos hace quedar mal! Aquí mismo le gano a ese mocoso.” ¡Yo, maestro! ¡Yo quiero participar!

-Profesor: Claro que sí, Jaimito. A ver, ¿cuál es el animal más diminuto que conoces?

-Jaimito: ¡El feferefe, maestro!

 

-Profesor: Este… ¿Podrías explicarnos que es eso?

-Jaimito: ¡Claro que sí, maestro! El feferefe es un animal pequeño que habita sobre los huesos occipitales de la cabeza y se alimenta de polvo o tierra. A diferencia de la fafarafa, el feferefe tiene un fifirifi para metérselo al fufurufu de la fafarafa.

La mamá llama a Pepito y le dice:
– Le dijiste a tu hermana que era fea, y esta llorando. Ve y dile que lo sientes.
Entonces, va Pepito y le dice a la hermana:
– Hermanita, siento que seas tan fea.

-Estaban Pepito y Jaimito conversando en un bar.
-Pepito: Jaimito, ¿qué planes tienes para estas vacaciones? Pienso salir de viaje.
-Jaimito: No lo sé, Pepito. Fui víctima de una estafa y me queda poco dinero.
-Pepito: ¿En serio? ¿Qué clase de estafa?
-Jaimito: Esta es una estafa que esta cayendo mucha gente, incluyendo yo como un idiota. Lo hacen en estacionamientos de grandes centros comerciales y esta estafa funciona así: Dos chicas entre 23 y 26 años se acercan a tu carro mientras guardas las compras y empiezan a limpiarte el parabrisas. Cuando terminan de hacerlo, tú le ofreces propina y ella no acepta. A cambio quieren que las lleves a otro supermercado cercano. Si aceptas, suben y se acomodan en el asiento trasero. Mientras conduces, comienzan con juegos lésbicos. Cuando llegas al centro comercial, una de ellas haciéndose la agradecida se sube al asiento delantero y te practica **** oral, mientras la otra se roba tus compras. Con este ingenioso sistema, me robaron el martes, miércoles, 2 veces el jueves y otras 2 el sábado y probablemente mañana por la mañana y por la tarde vuelva a caer.

-Jaimito: Ten mucho cuidado, Pepito. Trata de comentarle esto a todos tus conocidos para que no nos sorprendan. Por lo pronto, yo ya me voy. Me voy de compras.

Estaba Pepito en el patio y su madre le dice:
– Pepito, ve a la tienda y tráeme pegamento.
Y Pepito le contesta:
– ¡¡No!!.
Y la madre le dice:
– Entonces te pego.
Y Pepito contesta:
– ¿Y cómo me vas a pegar si no tienes pegamento?.

 

-Una familia de emigrantes rusos que se apedillan Kavroun llegan a RedMauLandia. La familia fue conformada por tres inmigrantes y llegaron con la intención de mejorar su vida, porque como todos ya saben, RedMauLandia es un país donde pagan muy bien. Ya instalados en la ciudad, el hijo fue inscrito en la escuela donde estudiaban Pepito y Jaimito. Las primeras semanas fueron una pesadilla para el más pequeño de los Kavroun. Todos los compañeros se burlaban de su apellido y no tardaron en llamarlo así para todo.

-Jaimito: Oye, Cabrón. No seas ****.

 

-Pepito: ¿Qué tan difícil es el examen, Cabrón?

 

-Al poco tiempo, el apellido del niño dejo de ser novedad entre los compañeros y todos se acostumbraron a llamarlo con naturalidad. Cierto día, llego el Inspector Regional de Escuelas de la Ciudad a poner un examen oral.

-Profesor: Muy bien, niños. Les pido que pongan mucha atención. El inspector viene a ponerles un examen oral para medir el nivel académico de la clase. Necesito, y es muy importante, que todos participen.

-Ansiosamente, el niño Cabrón levantaba la mano para contestar todas las preguntas. Después de haber contestado muchas preguntas, el profesor quería darle oportunidad a todos los demás compañeros y empezó a decirle:

-Profesor: ¡Espérate, Cabrón! Tu ya contestaste, Cabrón. ¡Baja la mano, Cabrón! ¡Tu no, Cabrón!

-El inspector estaba confundido, pero no decía nada y continuaba con su examen oral. Y Cabrón, como era muy inteligente, volvía a levantar la mano en cada pregunta del inspector. Y otra vez el maestro:

-Profesor: ¡Quédate quieto, Cabrón! ¡Tu no contestes, Cabrón! ¡Basta, Cabrón! Una más, Cabrón y te saco del salón.

-El inspector le dice enojado al maestro:

-Inspector: ¡Bueno, déjalo hablar! ¡El **** eres tú!

Pepito y Jaimito

Como cuando tú te juntas con tu mejor amig@ que no paráis de hacer tonterías. Pues así son Pepito y Jaimito. Dos niños muy traviesos que no dejan de demostrarnos lo absurdo de las situaciones, del lenguaje, los dobles sentidos que un niño podría sacar.

Porque en realidad en eso se basan los chistes de Pepito y Jaimito. Situaciones adultas, o serias, vistas desde la sencillez más pura que puede tener un niño. Aunque un niño un poco despistado, junto con su mejor amigo, muy liante y también despistado.

Son los típicos que persiguen pájaros por el campo y acaban kilómetros lejos de sus casas, porque las pequeñas cosas les apasionan a estos dos chavales.